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En una esquina de la plaza del pueblo, doña Constanza tenía el establecimiento que más curiosidad despertaba entre sus vecinas. Estaba dividido en dos partes. Una daba a directamente al enorme ventanal, que hacía las veces de escaparte. Allí, doña Constanza exponía muestras de artículos de mercería: puntillas, jaboncillos, botones, cintas de raso, primorosos alfileteros... y en un maniquí de madera siempre ponía uno de los últimos vestidos o trajes confeccionados para alguna de sus clientas.

Dividiendo la estancia había un enorme mostrador donde atender a las señoras, mostrarles las telas disponibles en cada temporada y enseñarles figurines para que eligieran algún modelito acorde con sus gustos. Detrás del mostrador, y separado por estanterías repletas de piezas de tela, se encontraba el taller de costura

Allí iban Cándida y sus amigas, de aprendices de modista, durante las vacaciones de la escuela en verano. Entre agujas y dedales pasaban las soporíferas tardes. Entre puntadas e hilos se contaban los rumores que salían de la verbena de los domingos. Entre tijeras y patrones, se reían del último piropo que algún atrevido muchacho les había dedicado al salir de misa... Solo paraban unos minutos a la hora de merendar, cuando doña Constanza les llevaba una jarra de limonada fresquita que bebían con avidez mientras escuchaban en la radio el programa de Elena Francis.

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22 comentarios:

  1. Que ternura de relato , entre costuras y agujas se pasaba las tardes y que felices las muchachas hablando y tejiendo ..
    Un abrazo amiga .entrañable .

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    1. Gracias Campirela. Las tardes de aquellos años daban para costura y poco más.
      Bss.

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  2. Seguro que Carmen Martín Gaite, no lo hubiese descrito mejor.
    Besos.

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    1. Gracias Juan por tu apreciación. Carmen Martín Gaite son palabras mayores.
      Bss.

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  3. Qué linda manera de transportarnos hacia otras épocas, Mar! Con calidez y soltura nos metes en en ese casi idílico ambiente de puntadas y chismorreo. Muchas gracias por participar. Por cierto, has sido hasta ahora la única en elegir este collage
    =)

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    1. Gracias Monica. Mira que cosas tan bonitas inspiran tus composiciones. Me gustaron todas y me costó decidirme.
      Bss.

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  4. Qué bueno. Nos haces volver a unos años que reflejas de manera estupenda en tu relato. ¡Y tan bien escrito!.

    Felicidades.

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    1. Gracias Pitt. Las letras tienen la magia de llevarnos por donde quieren.

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  5. Bonita y entrañable imagen de aquella época de charlas y costuras…
    Un placer leerte, Mar.

    Bsoss, y feliz tarde 😘

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  6. Gracias Ginebra. También amistad :)

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  7. "Querida amiga..." Y siempre consejos sensatos dentro de la moral de la época, claro. :))

    Bss

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  8. Yay, que lindo, me has hecho disfrutar de este encantador relato con la tertulia de las costureras. Que linda inspiración!
    Saludo

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  9. Oh que bonita escena costumbrista de las que las generaciones actuales no van a tener la oportunidad de recrearse viendo por sí mismos. Esa Elena Francis arropando a Cándida y Constanza en la mercería del barrio.
    Mi aplauso. Un abrazo y espero volver a ver relatos tan bonitos.

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  10. Mi hermana fue una de esas modistillas de verano, aun me veo yo pequeña yendo a buscarla a casa de la modista. Preciosisimo relato, con ese aroma dulce de otros tiempos. Besos.

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  11. Madremía me has transportado al siglo pasado, pero lo has hecho tan requetebién que casi me parecía estar oyendo a la famosa Elena Francis... ¡qué bueno!

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  12. Epoca de modistas, radionovelas, consultorios y blanco y negro. Allí radica tu historia, donde la aguja, el corte y confección y la tricotosa estaba de moda.
    Un abrazo

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  13. ¡Qué bonito relato sobre la costura! Me recordó mucho a mi abuela *__*
    Un beso juevero

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  14. Me ha recordado a mi madre y esas cosas que me ha contado... tantas veces y de tal manera, que tú me lo has hecho revivir.
    Fíjate, que casi escucho la voz de esas consultas :-9
    Un beso muy grande.

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  15. Bonito relato costumbrista... Sabes? mi madre cuenta algo similar pero en el patio de su casa bordando con sus hermanas su ajuar. Escuchaban Amarosa.
    Besos!!

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  16. Es un relato de García Márquez! A la flauta!
    Me encantó!
    Besos

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  17. Que relato mas auténtico has hecho del ambiente de las que en los años sesenta aún éramso unas niñas. Nuestras madres de muy perqueñiñtas nos hacian aparende a coger la aguja, y a escuchar diariamente las novelas de Guillermo Sautier Casaseca. Gracias por compartir recuerdos

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  18. Esas vacaciones de verano se perciben apetitosas

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Gracias por pasar :)