Mar


Imagen tomada de Internet

¿Que tengo en el bolsillo?

Esta pregunta es el tema que propongo para el próximo jueves. 
¿Cuantas veces hemos encontrado cosas inesperadas en cualquier bolsillo? En la chaqueta que no me ponía desde la temporada pasada, el pantalón del fin de semana, el abrigo que lleva en el armario un lustro o dos, la bata que utilizo a diario en el trabajo... 

Así que, estimados jueveros, ir revisando los bolsillos de vuestras prendas, bolsos, maletines, mochilas... y me mandáis vuestros hallazgos. Os espero con vuestros relatos desde el miércoles noche hasta el viernes noche. Y como siempre, no nos excederemos demasiado de las 350 palabras.
Mar




Una tarde de principios de diciembre, me encontraba en un centro comercial. Era una tarde bastante tranquila pues ni era hora punta ni habían comenzado las compras compulsivas propias de las fechas que se avecinaban. Había ido a comprar un regalo que, una vez pagado en caja, es el propio cliente quien se lo envuelve (hay que minimizar costes y maximizar beneficios, dice la biblia del buen empresario).

Me acerqué a la mesa donde estaban el papel de regalo y un despachador de cinta adhesiva (esa que todos conocemos como tesa-film), sujetos a la mesa con una cadena para que ningún malintencionado cliente arramblara con ellos. Así que dejé mi caja en una esquina de la mesa, corté (mejor dicho, mal corté porque la guillotina que caía sobre la bobina tenía de todo menos filo) el trozo de papel que necesitaba y empecé a envolverla.


Afanada como estaba en mi tarea, observé con el rabillo del ojo la llegada de una señora entrada en años, pero no demasiados, a la mesa. Iba enfundada en un anorak beige que le cubría desde las rodillas hasta las orejas. Se puso a coger papel para envolver unos regalos que yo no veía por ningún lado. Entonces, se dirigió a mi y a modo de justificación me dijo:

- Mire usted, el papel que estoy cogiendo es para liar los regalos que hace unos días compré aquí para mis nietos. Son seis, ¿sabe usted? y aproveché la promoción que hubo de hasta el 40% de descuento. ¿Usted no vino? Es que con los tiempos que corren, hay que mirar muy y mucho lo que uno se gasta.


Mientras me iba contando esto, el rollo de papel que llevaba liado era más grueso que el papel que quedaba en la bobina (que no era poco). Me volví hacia ella y con una sonrisa le respondí:


-No, no vine. Fíjese usted, te gastas una pasta en regalos y encima de todo te los envuelves tú. Ya les vale. Además el condenado tesa-film no hay manera de cortarlo como es debido.


-¡¡Aaaaah!! ¡¡El tesa-film!!, ¡¡qué se me olvidaba!!- exclamó la mujer, subiendo el tono.


Para mi sorpresa la buena señora empezó a cortar tiras de cinta adhesiva y a pegárselas en la parte delantera del anorak y añadió:


- Es que para lo que es, no voy a comprar un rollo de tesa-film. Como el anorak es sintético las tiras vuelven a pegar otra vez donde haga falta. No es como la lana, que hace pelotillas ¿sabe usted? Ya he terminado, hala, adiós.


De la sorpresa, pasé al estupor y del estupor al ataque de risa que, aunque a duras penas intenté disimular, estalló sin poder hacer nada por remediarlo. Y es que si no lo veo, no lo creo. A veces, el subrealismo de algunos directores de cine se queda en mantillas ante episodios como éste. Como decía nuestro hidalgo más universal a su fiel escudero: "cosas veredes, amigo Sancho".



NOTA: este relato es real como la vida misma, vivido en primera persona :)


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Mar


Vamos de cumpleaños. Pero no se que regalo llevar, porque es la primera vez que asisto a una fiesta tan particular. Resulta que no se celebra en ningún lugar en concreto pero, en muchos a la vez... lo cual, dicho así, parece incoherente, pero no lo es, teniendo en cuenta que el sitio donde es la fiesta es Internet.

¿Que puedo llevar que guste a mis queridos jueveros en este décimo aniversario? ¿Un detallito para cada uno o alguna cosa  más grande para compartir? Y  cuando ya lo decida, ¿como hago para enviarlo... ? Que yo sepa por la red solo viajan bits. ¡Vaya inconviente! ¿Ahora que hago yo? Pues nada, nada, tendrá que ser algo inmaterial. Pero, si es inmaterial ¿como lo voy a envolver en papel  de colorines y atarlo con un lazo rojo? Eso es como querer envolver el aire... y eso no puede ser. 

Pues nada, me rindo. Ante el riesgo inminente de salir majareta con esta entrada del blog, he decidido que no voy a regalar nada que no sea mi más sincera felicitación al grupo por cumplir diez años y un abrazo enorme todos los jueveros, (los estuvieron y lo que siguen estando).

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