lunes, noviembre 09, 2009 -
Apuntes de Mar -
3 Cartas esféricas


Algunas veces, no demasiadas;
los pueblos, EL PUEBLO,
derriban o derriba
las fronteras que las naciones levantan.
los pueblos, EL PUEBLO,
derriban o derriba
las fronteras que las naciones levantan.
jueves, noviembre 05, 2009 -
Apuntes de Mar -
0 Cartas esféricas
Bien entrado el otoño, los membrillos lucen sus frutos en un amarillo tan reluciente y vivo que parecen pequeños soles suspendidos entre las hojas. Coges membrillos y, uno a uno, los pones con mucho mimo en la cesta de mimbre que llevas contigo.
Coges membrillos para mi porque sabes que me gusta que estén en mi particular bodegón de otoño con las granadas, las nueces, las castañas...
Coges membrillos para mi, aún sabiendo que no me gustan porque su sabor es áspero y seco. Sólo se decir que saben a membrillo. Coges mebrillos para mi porque sabes que me encanta su olor. Todo se impregna de un aroma que no se describir. Sólo se decir que huele a membrillo.
Coges membrillos para mi porque sabes que me gusta que estén en mi particular bodegón de otoño con las granadas, las nueces, las castañas...
Coges membrillos para mi, aún sabiendo que no me gustan porque su sabor es áspero y seco. Sólo se decir que saben a membrillo. Coges mebrillos para mi porque sabes que me encanta su olor. Todo se impregna de un aroma que no se describir. Sólo se decir que huele a membrillo.
domingo, noviembre 01, 2009 -
Apuntes de Mar -
6 Cartas esféricas
Otra vez preparamos el azafate de porcelana blanco con borde azul sobre la peana de la chimenea. Pones aceite y yo suelto las mariposas que contiene la cajita de cartón que me has dado. Las vamos encendiendo y a mi me parecen barquitos en la mar, con su pequeño farol, navegando. Navegando hacia donde los ojos no pueden ver, navegando para aportar una veta de luz a tanta oscuridad.
Mariposas de aceite para iluminaros esta noche una vez más.
Mariposas de aceite para iluminaros esta noche una vez más.
sábado, octubre 31, 2009 -
Apuntes de Mar -
0 Cartas esféricas
El frío de esta velada tan otoñal, nos reúne a todos junto a la chimenea. Asamos castañas y tú nos cuentas hitorias de antaño. Yo escucho atentamente y dejo que mi mente viaje a esos lugares y a esos momentos que vas describiendo. Mis ojos ven a través de tus palabras cómo vivían la víspera de todos los Santos, muchos años atrás, mis abuelos. Me dejo llevar absorta completamente en tu narración y así, sin más, me cuelo en la tarde en la que...
... De vuelta a casa, después de una jornada de labores en el campo, mi abuelo trae consigo una calabaza que él mismo ha criado en la huerta. Los más pequeños miramos con con mucha curiosidad y nos preguntamos que hará con ella.
Al abrigo de la lumbre, abre la calabaza por debajo y la ahueca cuanto puede, quitándole la pulpa. Despues le hace unos orificios que parecen los ojos, la nariz y la boca de una cara.
Sale a buscar un pequeño candil, de esos que apenas se usan de puro viejos que están. Regresa con uno envuelto en telarañas que una vez rotas y desempolvado, luce como en sus mejores tiempos. Después prepara una torcida que debe durar toda la noche.
Con una candela de la lumbre prende la mecha y cuando la llama se levanta, sombras danzantes se proyectan en la estancia. Introduce el candil encendido dentro de la calabaza y... ¡que visión más espantosa! Los reflejos de luz que por los agujeros se escapan muestran unos ojos encendidos, una nariz que arde y una boca que escupe fuego.
Finalmente, sobre el alféizar de la ventana, coloca la calabaza hasta el amanecer para que ésta noche las ánimas encuentren el camino de vuelta a casa.
Y entonces mi abuelo cae en la cuenta que hace ya un buen rato que los más pequeños hemos salido corriendo, despavoridos, a escondernos debajo de la cama. Con un sonora carcajada, se sienta en la mecedora, coge el atizador y aplica la lumbre, que corresponde a su risa con unas chispitas blancas y rojas.
... De vuelta a casa, después de una jornada de labores en el campo, mi abuelo trae consigo una calabaza que él mismo ha criado en la huerta. Los más pequeños miramos con con mucha curiosidad y nos preguntamos que hará con ella.
Al abrigo de la lumbre, abre la calabaza por debajo y la ahueca cuanto puede, quitándole la pulpa. Despues le hace unos orificios que parecen los ojos, la nariz y la boca de una cara.
Sale a buscar un pequeño candil, de esos que apenas se usan de puro viejos que están. Regresa con uno envuelto en telarañas que una vez rotas y desempolvado, luce como en sus mejores tiempos. Después prepara una torcida que debe durar toda la noche.
Con una candela de la lumbre prende la mecha y cuando la llama se levanta, sombras danzantes se proyectan en la estancia. Introduce el candil encendido dentro de la calabaza y... ¡que visión más espantosa! Los reflejos de luz que por los agujeros se escapan muestran unos ojos encendidos, una nariz que arde y una boca que escupe fuego.
Finalmente, sobre el alféizar de la ventana, coloca la calabaza hasta el amanecer para que ésta noche las ánimas encuentren el camino de vuelta a casa.
Y entonces mi abuelo cae en la cuenta que hace ya un buen rato que los más pequeños hemos salido corriendo, despavoridos, a escondernos debajo de la cama. Con un sonora carcajada, se sienta en la mecedora, coge el atizador y aplica la lumbre, que corresponde a su risa con unas chispitas blancas y rojas.
domingo, octubre 18, 2009 -
Apuntes de Mar -
4 Cartas esféricas
Y con este paisaje de hojas caídas, de ramas desnudas y de tibio sol, se siente melancolía. ¿Sabes tú de que color viste el otoño la melancolía?

Los colores del otoño visten las hojas de tonos dorados, granates, violetas, anaranjados, ... Sin previo aviso, el paso de los días, hace que unos colores sucedan a otros y que las hojas ya no sean hojas; sino hojarasca. Cuando el viento arrastra consigo la hojarasca o sencillamente cae al suelo, los árboles dejan ver sus desnudas ramas que ya empiezan a tener frío.
Y con este paisaje de hojas caídas, de ramas desnudas y de tibio sol, se siente melancolía. ¿Sabes tú de que color viste el otoño la melancolía?

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Una odisea mediterráneaHace 3 semanas
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HIPATIA DE CLEIA MARTINEZ MAZA por Brigantinus.Hace 5 semanas
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Lapidario
Sólo hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. De la primera no estoy muy seguro.
A. Einstein.
A. Einstein.
Diario de navegación
Blogumulus by Roy Tanck and Amanda Fazani

