Haiku XII



Agua que beben
los ojos de lágrimas
buscando la luz.


Haiku enviado por María de blog Algo más que palabras  



 


17 Cartas esféricas:

Mar dijo...

Duodécimo haiku, esta vez nos los trae María a quien que doy paso para que comente y replique cuanto quiera, en ésta su casa :)

De barro y luz dijo...

Sedientos de brillos esos bellos ojos !!!


Bss

censurasigloXXI dijo...

Supongo que la estación es el otoño?

Un par de abrazos y cafelitos.

María dijo...

Gracias, Mar, por compartir en tu rincón, mi haiku, la verdad es que para mí es un honor formar parte, una vez más, de otra de las ediciones de haikus.

Muchas gracias, Mar, también gracias a De barro y Luz y a censurasigloXXI por sus comentarios

Un beso.

G a b y* dijo...

Con ese toque de melancólica tristeza, se escurren esas gotas de lluvia cual lágrimas. El haiku transmite ese sentimiento que parece resbalar a través de la claridad del vidrio. Muy sentido, me ha gustado!
Besos!
Gaby*

María dijo...

Muchas gracias, Gaby, a mí también me ha encantado tu bonito comentario.

Mar, acabo de dejar enlazado mi blog con el tuyo, agradeciéndote por tu gran labor.

Muchísimas gracias.

http://poemasrecopiladosdemaria.blogspot.com.es/2014/02/haiku.html

Valaf dijo...

Melancolía hecha verso, María. Enhorabuena por tu haiku.

Un besazo x 2

Juan L. Trujillo dijo...

La tristeza del otoño, reflejada en el cristal y en la belleza del haiku.

Amiga Mar. estoy tratando de mandarte el 2º que me autorizaste, al correo que pusiste en tu blog y me lo devuelven continuamente.
Dime algo por favor.
Un abrazo.

Esilleviana dijo...

Qué bonito! La falta de luz hace que las gotas de lluvia se vuelvan lágrimas.
Un abrazo para las dos :))

María dijo...

Muchas gracias, Valaf, las gotas de lluvia son parecidas a las lágrimas.

Juan L. muchas gracias, el otoño se vistió de humedad entre gotas de lluvia.

Muchas gracias, Esilleviana, las lágrimas pueden empañar toda una luz.

Gracias a todos por vuestros bellos comentarios, y especialmente, a ti, Mar, por dedicar una entrada para mi Haiku.

Un beso.

Las Gemelas del Sur dijo...

Emoción en ese haiku que ha escapado con las lágrimas de la calidez de los ojos.

Besos.

Belén Rodríguez dijo...

Esas gotitas que parecen tener vida propia. Quizá resbalan hasta los ojos.
Delicado, sensible y muy bello.
Gracias María por el regalo y gracias a Mar por ser tan buena anfitriona.
Besos.

Carlos dijo...

Y pensar que esa luz, muchas veces (por no decir casi todas) suele encontrarse en otros ojos...

¡Un abrazo enorme Mar!

LA ZARZAMORA dijo...

María posee una gran sensibilidad.
Por eso desde que entré en esto de los blogs me enganchó desde el primer día.
La sigo desde entonces.
Su humildad es enorme y por eso me gusta tanto, porque supera y con creces a muchos que no poseen su talento.
Escribió un gran haikú, lleno de esa ternura que la caracteriza.
Sólo ella es capaz de encontrarle un sentido a la soledad de unas lágrimas.
Enhorabuena preciosa.
Y a ambas, besos!!

TriniReina dijo...

Muy hermoso
Busquemos la luz, a poder ser con pocas lágrimas.

Besos

María dijo...

Las Gemelas del Sur, muchas gracias. Emoción envuelta en humedad.

Belén Rodríguez, gracias a ti preciosa, por el regalo de tu cálido comentario.

Carlos en otros ojos podemos encontrar hasta el cielo, muchas gracias.

La Zarzamora, la verdad es que tu comentario no solo me ha emocionado, sino que me he sentido abrigada, abrazada y acariciada con tus letras, gracias preciosa, muchas gracias por tus palabras.

TriniReina, así es, busquemos la luz, la que tanta falta nos hace y no encontramos algunas veces, muchas gracias.

De nuevo, mil gracias, Mar, por acoger mi humilde haiku, para mí ha sido un placer haber participado en tu blog, una vez más, haces una gran diosa labor y te felicito por ello.

Hoy día de nuevo haiku, por aquí andaré cerca.

Un beso enorme para ti y para cada uno de los comentaristas.

Os deseo un feliz domingo a todos.

Lucia M.Escribano dijo...

Precioso haiku María.
lleno de sensibilidad y acierto.
Un beso y mucha suerte amiga.

Publicar un comentario

Los rincones de mi nave
no guardan secretos;
salvo la intención, quizá,
de alguno de sus versos.