Haiku IV




Sobre la cama
acaricia sus pechos. 
Luna ardiente.


 Haiku enviado por Mágico del blog The Joker.

Haiku III


En la espesura
espera la doncella,
hechizo rojo.

 Haiku enviado por Mari del blog Elbereth.

 

Haiku II



La naturaleza
no cabe en un cuadrado.
Asimetría.

 Haiku enviado por El Ermitaño del blog El escultor de palabras.

Paraguas




Cualquier supersticioso sabe que no se debe abrir un paraguas dentro de una casa, y yo siempre me he preguntado ¿por qué? El origen de esta creencia tiene dos versiones.

La primera se remonta a la época en que los reyes orientales y africanos usaban sombrillas para protegerse de los rayos solares, y ya que el sol está íntimamente ligado a la religión y la mitología -su forma simboliza el disco solar-, abrirlo en un lugar sombreado, fuera de los dominios del Sol, era considerado un sacrilegio. Probablemente esta costumbre se reforzó cuando los paraguas llegaron a Europa y empezaron a ser usado casi exclusivamente por los sacerdotes en los oficios de los difuntos, sólo para protegerse del mal tiempo.

La segunda, y más posible, abrir un paraguas bajo un techo o dentro de una casa, era peligroso ya que las varillas y resortes empleados para construir  los paraguas eran muy duros y se debía hacer mucha fuerza para abrirlo. Algunas veces esto causaba que, accidentalmente, se golpeara a quien estuviera cerca e incluso el propio usuario saliera perjudicado. Estos accidentes comunes se atribuían a la mala suerte, ya que nadie era capaz de predecir la manera en que se comportaría el paraguas en el proceso de abrirlo (Parece que los primeros fabricantes tuvieron que lidiar con muchas dificultades técnicas antes de poder producir un resorte que permitiera al usuario abrir el paraguas suavemente)

Con el tiempo se propagó la creencia de la mala suerte y surgió otra superstición que dice que es de mala suerte dejar una sombrilla sobre una mesa y que puede surgir una discusión entre los presentes. Como contrapunto a la mala suerte, se dice que extraviar un paraguas o dejarlo olvidado en algún lugar, es un buen augurio para quien lo pierde.


Haiku I



Otoño rojo,
las fuentes del corazón
se tiñen de azul.

 Haiku enviado por Valaf del blog Eärendil.