Péndulos

15 Cartas esféricas:

Valaf dijo...

O los modos normales de vibración bailando.

Un video chulísimo!!

Un beso

Mar dijo...

Cosas de la física :)

Bss.

TORO SALVAJE dijo...

Me hipnotizan.
Preciosos.

Besos.

Mari dijo...

Para que digan que la naturaleza no es mágica...¡Qué belleza!
B7s

Las Gemelas del Sur dijo...

Sorprendente experimento, las leyes de la física en vivo y en directo, en armonioso baile.

Besos a pares.

Towanda dijo...

Precioso de verdad.
Me encanta ver los péndulos "golpearse"
Un beso enorme.

merce dijo...

Qué bello efecto visual.

Gracias por compartirlo

Laura Uve dijo...

Me quedo hechizada..... qué cosas...

Un abrazo!!

De cenizas dijo...

¡Alucinante!


besos

Mar dijo...

Lo cierto es que uno se queda embobado mirando tan natural efecto y preguntándose "¿como es posible?" En fin, efectos que la naturaleza nos regala.

Gracias por pasar y comentar.

Bss oscilantes :)

mientrasleo dijo...

Me has querido hipnotizar? Porque casi lo consigues..
Bellísimo
Besos

Gala dijo...

Absolutamente ipnóticos.
Me pasaria las horas viendolos en su oscilación.
Precioso video.

Besitos mediterráneos.

bixen dijo...

Lo curioso es que da igual lo que pese o desde dónde lances el péndulo: siempre vuelve en el mismo tiempo. La frecuencia la marca la cuerda.
Aquí han forzado coincidir 15 bolas en 60 segundos. La primera l=35,78cm. y la última l=21,84cm.

Anónimo dijo...

qué impulsa a moverse a las bolas?
la fuerza que ejerce la potencia y el estímulo de la bola que la precede?
no entiendo de física, pero de guardar alguna relación entre nuestro movimiento con el impulso, el empuje y la pasión que recibimos de los demás, podría ser una buena explicación a como necesitamos a los demás...

un abrazo

Comentario de Esilleviana del blog Señuelo de tus palabras , que ante la imposibilidad de subirlo ella misma a La Bitároca (otra vez blogger con sus "huelgas") me lo envía por e-mail

Chez Lola dijo...

me encanta Mar, se me habia pasado..esto que me lo explique mi marido que es fisico ;-) besosss

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Los rincones de mi nave
no guardan secretos;
salvo la intención, quizá,
de alguno de sus versos.