La noche dejó
escarcha en el jardín;
tu silencio,
escarcha sobre mí.
escarcha en el jardín;
tu silencio,
escarcha sobre mí.
Caminante no hay camino sino estelas en la mar. A. Machado
Con los brazos abiertos y la cabeza hacia atrás, floto en la superficie del agua. Mi cuerpo se hidrata y mis facciones, liberadas del ajetreo cotidiano, afloran a su estado natural: los ojos se cierran, la boca se entreabre, las mejillas se relajan.

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