Fin de curso



Solsticio de verano en Stonehenge


En un apartado lugar al sur de Gran Bretaña, en el condado de Wilt, está el enclave megalítico más misterioso de toda Europa: Stonehenge. En la fase de construcción más antigua el lugar era un muro circular. Posteriormente, se erigió el círculo de piedras interior y, dentro de éste, el círculo de piedras azules. Con un diámetro de 88 metros y formado por 162 grandes bloques de piedra cuidadosamente labrados y traídos de la lejana cantera de Prescelly (a 300 kilómetros del lugar) la finaliad de éste misteriosos emplazamiento sigue siendo un enigma para la ciencia.

Una de las interpretaciones, que cuenta con el apoyo general, es que Stonehenge era un lugar de culto al sol. El 21 de junio de cada año, los rayos del sol naciente, pasan entre la Heel Stone e inciden en el centro de la denominada Altar Stone. Ambas están orientadas, con una precisión pasmosa, al punto exacto por donde el sol sale ese día.

Desde la Bitácora, desearos a todos que el primer día de verano haya sido de verdadero relax (para eso es domingo) y que el resto lo paseis con mucha felicidad, diversión, vacaciones...


La Tarasca



Según cuenta la leyenda, esta criatura habitaba el Tarascón, Provenza, y devastaba el territorio por doquier. Se describe como una especie de dragón con seis patas parecidas a las de un oso, un torso similar al de un buey con un caparazón de tortuga a su espalda y una escamosa cola que terminaba en el aguijón de un escorpión. Su cabeza era como la de un león con orejas de caballo y una desagradable expresión.


El rey de Tarascón había atacado sin éxito a la Tarasca con todas sus filas y su arsenal, pero Santa Marta encantó a la bestia con sus plegarias y volvió a la ciudad con el animal así domado. Los habitantes aterrorizados atacaron a la criatura al caer la noche, que murió allí mismo sin ofrecer resistencia. Entonces Santa Marta predicó un sermón a la gente y convirtió a muchos de ellos al cristianismo.

En Granada, el miércoles anterior al Corpus Christi, la Tarasca desfila por sus calles. La bestia, aquí, no es como la leyenda la describe. Es un dragón. Y encima del dragón se coloca un maniquí vestido con la ropa, que se supone, marcará la moda del próximo verano. Hay quien interperta esta composición como el triunfo de la belleza sobre la brutalidad.


Hoy me ha sorprendido en las céntricas calles granadinas, la Tarasca. Iba precedida de gigantes y cabezudos, que en esta ciudad no pueden otros que Isabel, Fernando, Boabdil y Moraima. Y cuando la carroza se hallaba muy cerca de mi, los ojos verdosos del dragón se ha dirigido a los míos con una mirada que va algo más allá de la complicidad de saberse observados...


Tiananmen, 20 años después

Elegía a todos los caídos el 4 de junio de 1989 en la plaza de Tiananmen.



IN DEATH'S SHADOW

You who stood at Tiananmen
And waited for the tanks to come
You who stood your ground as one
You will never see your homes again

One was there, just 15 years
He stood, he waited with the rest
He did not know, could not have guessed
A bullet changed his life to death
And erased his name

In death's shadow, hand in hand
Though the world in outrage wept for you
You were on your own when they came for you

No one heard you when you screamed
But your cries re-echo eternally
You wanted justice, wanted to be free

Mother pleads for daughter's life
A bayonet blade is her reply
A sister weeps as her brother dies
And hope is shredded into pain

In death's shadow, hand in hand
Though the world in outrage wept for you
You were on your own when they came for you

And no one heard you when you screamed
But your cries re-echo eternally
You wanted justice, wanted to be free

In death's shadow, hand in hand
Though the world in outrage wept for you
You were on your own when they came for you
They came for you and

No one heard you when you screamed
And though your bodies fell to dust
Your voices now are strong to us
Re-echo round us now

You who stood at Tiananmen
You will never see your homes again

Dédalo e Icaro

Dédalo fue un prestigioso arquitecto, inventor y escultor, muy respetado en su ciudad natal de Atenas. Trabajaba en su taller junto con su sobrino Talo, quien aparentaba ser un gran sucesor de su tío. Dédalo sintió celos de él por lo que planeó asesinarlo. Un día invitó a Talo a pasear por el recinto del templo de atenea y desde lo alto de las murallas lo arrojó al vacío.
Días mas tarde el tribunal consiguió las pruebas del delito y condeno a muerte a Dédalo. Pero éste consiguió escapar y embarcar en un navío rumbo a Creta. Allí fué recibido por el rey Minos, quien lo convirtió en su servidor.
Un día, Pasifae, la esposa de Minos, pidió Dédalo que le fabricase una figura de madera, hueca por dentro, que se asemejara a una vaca real, para aparearse con el toro blanco de Creta. Esto desencadenó el nacimiento de una criatura que era mitad cuerpo humano y mitad toro: el Minotauro. Para intentar esconder a la bestia, Minos ordenó a Dédalo que construyese un laberinto de donde jamás pueda salir.
El Minotauro, despreciaba los alimentos ofrecidos y exigía sacrificios humanos. Ante esto, Minos obligó a los atenieneses a enviar, como tributo, siete muchachos y siete doncellas para ser devorados por el monstruo. Teseo, el hijo del rey de Atenas, partió a Creta para intentar asesinar al Minotauro. Ariadna, la hija del rey Minos, le ayudó introduciéndolo en el laberinto con un ovillo de lana que iría desenrollando conforme fuese caminando, para luego poder volver. Así entró en la morada de la bestia y la apuñaló por la espalda. Ariadna abandonó Creta, marchándose con Teseo a Atenas.

Con la esclava Naucrates, Dédalo tuvo un hijo llamado Icaro. Padre e hijo fueron encerrados dentro del laberinto. El motivo de su presidio no fué otro que construir el objeto que sirvió a Pasifae para traicionar al rey.
Dédalo consiguió escapar de su singular prisión, pero no podía abandonar la isla por mar, ya que el rey mantenía una estrecha vigilancia sobre todos los veleros. Dado que Minos controlaba la tierra y el mar, Dédalo ideó fabricar unas alas para él y su joven hijo Icaro.
Enlazó plumas entre sí empezando por las más pequeñas
y añadiendo otras cada vez más largas, para formar así una superficie mayor. Aseguró las más grandes con hilo y las más pequeñas con cera, y le dio al conjunto la suave curvatura de las alas de un pájaro. Icaro, observaba a su padre y tomando cera la trabajaba con su dedos.
Cuando al fin terminó el trabajo, Dédalo batió sus alas y se halló subiendo y suspendido en el aire. Equipó entonces a su hijo de la misma manera, y le enseñó cómo volar. Cuando ambos estuvieron preparados para volar, Dédalo advirtió a Icaro que no volase demasiado alto porque el calor del sol derretiría la cera, ni demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría las alas y no podría volar. Entonces padre e hijo echaron a volar.
Pasaron varias ciudades, y entonces el muchacho, muy confiado, comenzó a ascender. El ardiente sol ablandó la cera que mantenía unidas las plumas y éstas se despegaron. Icaro agitó sus brazos, pero no quedaban suficientes plumas para sostenerlo en el aire y cayó al mar.
Su padre lloró
y lamentando amargamente sus artes, llamó a la tierra cercana al lugar del mar en el que Icaro había caído, Icaria