Duendes





Duendes que se cuelan de puntillas en mi alcoba,
me miran protegidos por la penumbra de mi candela,
y me acompañan para que no esté sola.

Duendes que escuchan mis secretos.
Duendes que me arrancan mil sonrisas.
Duendes que vigilan mis sueños.
Duendes que me agasajan con albricias.
Duendes que se pasean por mis versos.

Duendes que escudriñan mis cajones
y que cuando corretean por mi prosa,
alborotan todos sus renglones.

Duendes, que escondidos en mi regazo,
atisban el irregular y negro trazo
que mi pluma, al escribir, va dejando a su paso.

Duendes, duendes... ¿Qué haría yo sin mis duendes?

Un libro, una rosa y una cita.




Hoy, día para regalar un libro, para regalar una rosa y para rescatar de la memoria una cita, de gran belleza, dedicada a los libros:

“En Egipto, se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás”. Jackes Benigne Bossuet.

Planeta Tierra





Habitamos en un planeta maravilloso. Es nuestro deber cuidarlo y preservarlo para que las generaciones futuras también puedan disfrutar de EL.


LXXVIII Aniversario...

... de una gran dama llamada II República.


La Danza de la Muerte - Verges

La Danza de la muerte es un texto que se cree que se representó y bailó en el siglo XIV.

La "Danza de la Muerte" castellana es de principios del siglo XV. Se conserva en un manuscrito de la Biblioteca de El Escorial. Consta de más de seiscientos versos y en ella, la Muerte va llamando a bailar a diversos personajes, como el Papa, el Obispo, el Emperdador, el Sacristan, el Labrador, etc., al tiempo que les recuerda que los goces mundanos tienen su fin y que todos han de morir. Todos caen en sus brazos.

Este macabro espectáculo se desarrolló en toda la literatura europea, procedente de Francia. El tema de la muerte dominó la Baja Edad Media, y frente a ella no había resignación cristiana, sino terror ante la pérdida de los placeres terrenales. Presenta, por un lado, una intención religiosa: recordar que los goces del mundo son perecederos y que hay que estar preparado para morir cristianamente; por otro lado, una intención satírica al hacer que todos caigan muertos, con independencia de su edad o su posición social, dado el poder igualatorio de la muerte.

La Procesión de Verges, en Girona, es una de las más originales y antiguas de entre las celebraciones de Semana Santa que rescata ésta antigua tradición medieval presente en toda europa. Entre los protagonistas se encuentran tétricos esqueletos que van saltando en su particular danza circular y otros integrantes vestidos con túnicas negras que avanzan junto a ellos. El sonido de los tamboriles va marcando el ritmo, y la presencia de las guadañas, las cenizas y los relojes recuerdan que a todos nos ha de llegar la hora final...



Ser de hiel



No eres nada.
No eres nadie.
Sólo tienes castillos en el aire que una y otra vez se derrumban, como una torre de naipes.
Vete donde nadie te vea.
Vete donde no lastimes a nadie.
Vete, donde el veneno que llevas dentro, te hunda en las más horribles pesadillas.
Vete, donde el veneno que corre por tus venas, te lleve al infierno.
Vete, allí donde el diablo mercadea con almas... Mas nisiquiera él aguanta la podedumbre pestilente que tu ego desprende.
Arratras contigo cadenas de desolación, grilletes de soledad, voces de ultratumba, sentimientos de infelicidad.
Vete, lejos, muy lejos de mi.